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sábado, febrero 11, 2006
De regreso de la oficina llege a un bar que me queda de paso a tomarme un par de copas, a veces tres. Acostumbro frecuentarlo, me agrada observar a los tipos solitarios sentados en la barra o en sus respectivas mesas, solos, con la mirada perdida y acariciando el sudor de la copa. Me pregunto que es lo que los lleva ahi tarde tras tarde despues del trabajo, que es lo que los lleva a desperdiciar dos horas de su vida frente a un vaso de licor. Tal vez solo buscan hacer un poco de tiempo antes de llegar a sus respectivas moradas, o tal vez, al igual que yo, solo pasar un momento a solas y reflexionar sobre la vida propia (si es que nos pertenece una vida). Me levante, deje un billete sobre la barra y sali de ahi diciendome: pendejos solitarios.
Al llegar a casa me encuentro con la servidumbre profanando mi preciada biblioteca, veo a Maria y a Lupita (Oigan en este preciso momento me doy cuenta que tengo un par de vírgenes en mi casa. Maria y Guadalupe, cielos! debo de tener un lugar apartado en el cielo, tal vez Patricia las contrata por el nombre, esta noche se lo preguntare) sacando la mayor cantidad de libros posibles en cada viaje de mi biblioteca y haciendo pilas y pilas de ellos en la sala. Me acerque solemnemente hacia el area de los hechos y cruce mis brazos.
ElAmoDelUniverso: Maria me puedes decir por que chingados estan sacando todos mis libros de la biblioteca? Virgen 1: Pos no se señor, Lupita me dijo que la ayudara. (Aquí me di cuenta que la chida en mi casa es Lupita, llegaron a la casa a la par y la del Tepeyac se impuso.) ElAmoDelUniverso: Lupita me puedes decir por que chingados estan sacando todos mis libros de la biblioteca? Virgen 2: Pos no se señor, la señora me dijo. (Puta madre, un “pos no se” mas y las madreo)
Aqui es cuando corro por la escaleras cual churro telenovelero gritando: Patricia! Patricia! (Oh dios mio! El nombre de Patricia me vuelve loco, esas tres silabas me tienen cautivado, me encanta el movimiento intermedio que hace mi lengua para exclamarlo.) Llego al pasillo del segundo piso sin ninguna contestacion.
Virgen 2: La señora no esta señor, salio hace rato me dijo que no tardaba. ElAmoDelUniverso: (Por que chingados no me dices eso antes de que suba las putas escaleras pendeja?) Bueno, dejen eso asi ya se pueden retirar. Virgen 2: Asi lo dejamos señor? ElAmoDelUniverso: Si, asi dejalo. (Qué pinche dialecto hablo?)
Las dos vírgenes se retiraron de inmediato, tal vez pensando que me iba a arrepentir. Yo fui por algo de comer al refrigerador, dude entre una pizza congelada y un manchego, el manchego se impuso, me dio demasiada hueva utilizar el microondas en esos instantes. Antes de llegar a la sala fui a asaltar la cava un Château D’Yquem fue la victima.
Me sente en mi sillon preferido, los mocasines volaron y pose los pies sobre la mesa de centro, encendi un cigarro, esperando la llegada de Patricia, me puse a observar las pilas de libros tratando de recordar de que se trataba cada uno y me encontre con una grata sorpresa la cual es motivo de mi post, hasta el final de una pila estaban un par de libros de Erwin Olaf, el arte de Olaf realmente me la pone dura, sus fotografias son sublimes, me evocan sueños humedos de esos que pocas veces mi mente a logrado producir, les eche un vistazo a los dos libros y cuando me di cuenta ya habia pasado una hora y media desde que Lupita me dijo que mi mujer no tardaba. El manchego ya se habia acabado y el Château andaba 1/3 abajo. Por fin veo las luces del coche alumbrar las cortinas, le doy un ultimo trago al Château preparandome para la contienda, Diantres! Derrame un poco sobre mi camisa, no me puedo enfrentar a ella con una mancha en la camisa, inmediatamente me la quito y la escondo detras de un cojin.
Patricia abre la puerta y se me queda viendo de pies a cabeza, me doy cuenta en ese preciso momento que un hombre con el dorso desnudo y en pantalon de vestir la debe de excitar.
Patricia: Hola mi amor! Y ahora porque te dejaron este desorden las muchachas? ElAmoDelUniverso: Porque yo se los ordene. Patricia: Ahhh por que tu se lo ordenaste?. (Se da cuenta de que va el asunto, “habra pedo seguro”, ha de haber pensado la muy infeliz.) ElAmoDelUniverso: Para que chingados les dices que saquen mis putos libros, dime para que? Para que? Patricia: es que quiero remodelar la biblioteca. ElAmoDelUniverso: Remodelar la biblioteca, para que chingados, si tu nunca te metes ahí? A mi gusta tal y como esta. Patricia: Bueno… ElAmoDelUniverso: Bueno… que putas? Patricia: Bueno no es que la quiera remodelar, mejor dicho la quiero convertir en un gimnasio. ElAmoDelUniverso: gim… gimnasio… que… que cojones? Patricia: Si un gimnasio. ElAmoDelUniverso: Un gimnasio para que, si tu vas a uno , que por cierto la membresía me cuesta un huevo. Para que chingados quieres un gimnasio si estas embarazada. Patricia: Es que mira, (Me caga esa frase “es que mira” que chingados miro, ese es el preludio a una gran pendejada siempre) para cuando me alivie, quiero tener un gimnasio aquí en la casa, no quiero que mis amigas me miren como quedo despues del embarazo, me va a dar mucha pena si me ven pasada de peso.
Insulsas preocupaciones de las mujeres, me provocan almorranas.
ElAmoDelUniverso: un gimnasio? Un puto gimnasio solo por unos cuantos salvavidas en tu abdomen, un gimnasio? Y precisamente en mi biblioteca? Patricia: Es que esta amplia. Mira ven te voy a enseñar.
En ese momento me toma de la mano y me lleva a la biblioteca.
Patricia: Mira aqui voy a poner una escaladora, aqui una caminadora, alla en aquella pared voy a poner unos espejos grandotes y…
Yo me le suelto de la mano y me recargo en mi escritorio, necesitado de encontrar una manera de poner mi mente en blanco. Patricia se me queda viendo un instante, vuelvo a sentir esa mirada, la recuerdan?, la de cuando abrio la puerta de la entrada? Jo jo! Realmente le excitan los hombres con el dorso desnudo y pantalón de vestir, se me acerca y se inca ante mi, me desabrocha. me baja la bragueta y me obsequia una generosa mamada. Tardo aproximadamente 25 minutos en llegar al orgasmo, retuve lo mas que pude, la queria castigar, la queria mandar a la cama sin ver en mi una cara de satisfacción, no pude, realmente se esforzo.
Cuando la vi ahi de rodillas y observandome como disfrutaba yo del orgasmo, me dieron ganas de eyacularle la cara, nada me excita mas que la humillacion de una mujer ante un hombre, la humillacion voluntaria, la humillacion que nace de ellas por naturaleza, la humillacion con la que reconocen la supremacía del macho. Lamentablemente no la pude eyacular, la vasectomia me lo impide. (Asi es, deje de ser jugosito hace un par de meses)
Patricia: Verdad que si vamos a remodelar la biblioteca chiquito?
Me asegure que mi miembro estuviera a buena distancia de su boca.
ElAmoDelUniverso: No.
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