lunes, febrero 13, 2006

El misógino.

Mis amigos siempre me han tachado de misógino, creen que considero a las mujeres como funda de mi espada, creen que para mí, una mujer significa tres agujeros húmedos y tibios donde frotarla. Se equivocan, ya que ellos solo me han conocido mujeres a las que no he amado, no se los echo en cara ya que es muy difícil defender mi argumento, ya que soy un hombre que solo ha amado a una mujer.

La fémina que se robo mi corazón fue -- y es -- la mejor amiga de mi mujer. Siempre anduvieron juntas durante la universidad, yo siempre anduve con ellas durante la universidad, se creó una relación de tres, primero de amistad y después amorosa, mi mujer nunca se enteró, y espero que nunca se entere, no porque sea un cobarde, sino para ahorrarle el sufrimiento a ellas. Bellezas contrastantes, pero al final de cuentas bellezas. Me atraía de una lo que la otra no tenía y viceversa.

Me enamore de ella naturalmente, no fue nada forzado, había días que me pasaba más tiempo con ella que con --en aquel entonces-- mi novia. Empecé a disfrutar más de su compañía, empecé a soñar que me la fornicaba, empecé a acariciarle los dedos cada vez que le pasaba el encendedor, queriéndome llevar un poco de ella en cada caricia, empecé a mirarla sin parar, ella se daba cuenta y yo seguía mirándola. Ella se sentaba delante de mí, podía verle los calzones cada vez que se asomaban de sus jeans, los conocía todos y cada uno de ellos, había uno morado que contrastaba maravillosamente con su piel morena, empecé a acariciarle el brazo con la palma de la mano, de esa manera podía disfrutar de su aroma camino a casa, recuerdo que manejaba con la mano derecha en el rostro, olía a rosas, mi novia siempre me preguntaba: ¿por qué manejas con la mano en el rostro? Nunca lo supo. Empecé a masturbarme a diario con ella. Empecé a fornicarmela imaginariamente mientras le bombea carne a mi novia.

Yo conocía a su novio, ella era la mejor amiga de mi novia, que jodida estaba la situación.

------------: ¿En que piensas?
ElAmoDelUniverso: En que estoy enamorado de ti.

Ella no supo que decir, al momento de despedirnos ese día, justo cuando me daba el beso en la mejilla, me dijo: te llamo llegando. Regrese a casa ansioso, esperando la llamada. A las tres en punto sonó el teléfono. Y ese fue el inicio de una relación clandestina. Nos veíamos saliendo de la universidad en una plaza cercana, ella siempre esperaba a que fuera a dejar a mi novia, ella siempre estaba ahí en su coche esperando a que llegara yo, no sé porque razón siempre descendía de su coche y venía al mío, tal vez así se sentía menos culpable. Sus besos son los mejores que he recibido en mi vida, los recuerdo con nostalgia, me quería, pretendía devorarme, ella pronto se enamoró de mi.

La primera vez que estuvimos en mi cuarto y la empecé a desnudar estaba completamente hipnotizado, aprecie cada detalle de su cuerpo, fue la primera vez que vi ese lunar en la pierna derecha que tantas veces me volvió loco, fue la primera vez que contemple sus pechos hermosos y generosos, sus nalgas divinas, unas nalgas de antología, sus piernas torneadas y macizas, chupe sus pezones como loco; ella estaba ardiendo, los poros de su piel estaban erizados, descendí al pubis, y me encontré con el chocho más hermoso y húmedo que he conocido en mi vida. Su voz suave y sensual me provocaba escalofríos, cada gemido lo disfrutaba, el estar enamorado de ella y ser una situación clandestina le daban un toque especial. Al momento de la penetración no se me paró. Se lo atribuí a los nervios, me dedique a devorarla a besos, me dedique a besar su vulva como si en el siguiente minuto me fuera a morir.

-----------: ¿Como sabes el punto exacto?
ElAmoDelUniverso: Mi pornoteca me avala.

Ella rió y siguió disfrutando, intente por segunda vez la penetración, mi miembro estaba más flácido que un bistec. Por ese día se acabó. Me acosté a un lado de ella, ella se recargó en mi pecho.

----------: ¿Es por mí? ¿No te gusto?
ElAmoDelUniverso: No para nada, tu me encantas, me gustas demasiado, tal vez sea el nerviosismo de estar aquí en mi casa, tal vez sea el nerviosismo de que venga alguien.

La segunda vez, medio se me paró gracias a una generosa mamada que me proporcionó por espacio de una hora, no se erecto lo suficiente.

Hubo bastantes encuentros después. Muchos besos, besos que me matan, muchas caricias, muchas miradas, muchas risas, muchas intimidades en mi recamara.

Nunca la penetre.

Estaba dispuesta a dejar todo por mí. El momento de la decisión llego, la elegida no fue ella.

Ahora la volví a ver, siguen las miradas clandestinas, me doy cuenta de que aun la amo, ella me sigue tomando de la mano y acariciándola, juega con mi anillo de casado, me lo quita y se lo prueba en el dedo gordo, me reta, sigue riendo con mis chistes, sigue riendo a lado mío, le sigue encantando mi perfume y a mí el de ella. Sigue siendo esa belleza encantadora.

La única mujer a la que he amado, la única mujer con la que no se me ha parado. Qué carajo.